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el manejo de las pasturas megatérmicas
El manejo de las pasturas megatérmicas para mejorar la ganadería subtropical

1. INTRODUCCIÓN

La región subtropical semiárida es una extensa planicie de aproximadamente 36 millones de hectáreas que se ubica en el centro-norte del país, con precipitaciones que presentan un amplio rango de variación entre 350 y 750 mm anuales, cuyas isohietas constituyen los límites occidental y oriental respectivamente de esta región. El período de lluvias está concentrado en la época estival ya que el 80% de las mismas ocurren entre noviembre  y marzo con un balance hídrico deficitario en todos los meses del año en la mayor parte de la región.

No sólo existe una gran diferencia normal de las lluvias entre invierno y verano, sino que se manifiestan oscilaciones entre años, lo que ocasiona que algunos sean de extrema sequía y otros de lluvias excepcionales. También dentro de un mismo año es posible observar grandes variaciones en las precipitaciones dentro del período de lluvias con respecto a su patrón habitual, lo que ocasiona cortos períodos de sequía. Estas variaciones impredecibles, tanto en las precipitaciones como en las temperaturas, deben ser tenidas muy en cuenta al momento de plantear el sistema de producción apropiado para cada zona.

La limitante mas importante para la producción ganadera de esta amplia región, es la baja producción forrajera de los pastizales naturales, en gran parte por su estado de degradación, lo cual implica una baja receptividad en cuanto a carga animal y además impone al ganado restricciones nutricionales que determinan una productividad individual mucho menor de la que potencialmente se podría obtener.

Dado que una de las principales causas del limitado aporte de las regiones semiáridas a la ganadería nacional, es la baja receptividad de los campos debido a la escasa oferta forrajera, un incremento en el potencial de producción de forraje posibilitará aumentar las cargas animales y permitirá el planteo de esquemas de producción de carne bovina de alta productividad.

La expulsión de la ganadería de aquellas zonas con suelos con potencialidad agrícola hacia zonas donde el suelo era ocupado con pastizales naturales y la productividad ganadera era muy baja, está exigiendo el desarrollo de nuevos sistemas productivos lo que lleva a una ampliación de la frontera de la ganadería tecnificada.

 

2. LA ADAPTACIÓN DE LAS GRAMINEAS MEGATÉRMICAS

Para realizar un análisis tendiente al mejoramiento de los sistemas ganaderos mediante la implantación de pasturas, se debe considerar en primer lugar, cuáles son las especies forrajeras megatérmicas que se adaptan a las distintas zonas de esta gran región y que han demostrado persistencia y aptitud para mejorar la producción de forraje.

Todas las especies forrajeras subtropicales perennes que hoy están disponibles son introducidas, pero provienen de distintos procesos a través de los cuales se han ido incorporando como pasturas, ya sea mediante la evaluación de la adaptación de colecciones de genotipos introducidos en planes de investigación, o mediante la observación y difusión empírica de pasturas utilizadas en regiones de características similares en otras partes del mundo.

Si bien en la década del 70 ya se contaba con algunas especies introducidas de buena adaptación como Pasto llorón (Eragrostis curvula) y Grama Rhodes (Chloris gayana), recién en esa época se comenzó con sus evaluaciones como forrajeras (producción, valor nutritivo, forma de utilización, etc.) y se comenzaba con planes de introducción de nuevo germoplasma.

En la década del 80 se multiplicaron los esfuerzos en la introducción de pasturas  y se comenzaron a obtener y difundir los resultados logrados, pero recién al comienzo de la década del 90 se contaba con un panorama completo en cuanto a las forrajeras disponibles y sus características, lo cual permitió desarrollar programas intensos de difusión, capacitación y desarrollo de estas pasturas (particularmente lo relacionado a la producción de semillas), para propiciar su implantación en forma importante. Sin embargo la superficie implantada era aún escasa.

Para la consideración de la adaptación de las distintas especies a las diferentes condiciones ambientales de la región, conviene diferenciar tres zonas de acuerdo a las precipitaciones y a las temperaturas:

Zona 1: Cálida seca

Zona 2: Cálida semiárida y sub-húmeda.

Zona 3: Templada y semiárida.

 

Las especies megatérmicas con que se cuenta actualmente para las distintas zonas del semiárido central del país se presentan en el Cuadro 1.

CUADRO 1: ESPECIES FORRAJERAS Y SUS CULTIVARES, ADAPTADAS A LAS DIFERENTES ZONAS DEL SUBTRÓPICO SEMIÁRIDO ARGENTINO.

Zona

Especie

Principales Cultivares

1

Cenchrus ciliaris

Texas

2

Chloris gayana

Diploides Tetraploides

Panicum maximum

Gatton panic

Green panic

Cenchrus ciliaris

Altos

Medios

Panicum coloratum

Verde

 Bambatsi

Brachiaria brizantha

Marandú

Mulato

Digitaria eriantha

Irene

3

Eragrostis curvula

Tanganika

 Ermelo

Morpa

Digitaria eriantha

Irene

Panicum coloratum

Klein Verde

 

Chloris gayana

Diploides

Fuente: De León, M. 1999

Para la otra gran región Subtropical del País, la húmeda correspondiente al NEA, las principales especies forrajeras se presentan en el Cuadro 2.

CUADRO 2: ESPECIES FORRAJERAS Y SUS CULTIVARES, ADAPTADAS AL SUBTRÓPICO HÚMEDO ARGENTINO. 

Especies

Principales Cultivares

Setaria sphacelata

Kazungula, Narok, Splenda

Brachiaria brizantha

Marandú, Toledo, Mulato

Panicum maximum

Colonial, Tanzania, Tobiatá

Digitaria eriantha

ssp pentzii (Pangola)

Brachiaria humidicola

Braquiaria humidícola

Dichanthium sp.

Dicantio erecto, rastrero

Panicum coloratum

var. makarikariense  Bambatsi

Cynodon plectostachyus

Pasto estrella

Paspalum atratum

Pasto Cambá

Si bien se pueden considerar estas adaptaciones generales a estos ambientes, se requiere ser más específicos en las características de las distintas forrajeras en cuanto a su posible respuesta a todos los factores abióticos que pueden afectar a las pasturas y definir el desempeño de cada uno de los materiales forrajeros a cada situación particular de potrero.

Dentro del comportamiento de las forrajeras frente a los factores abióticos a tener en cuanta podemos considerar:

  • Resistencia a la salinidad
  • Demanda hídrica
  • Demanda de nutrientes
  • Sensibilidad a la sequía
  • Plasticidad  en la adaptación a distintos tipos de suelos
  • Adaptación a anegamientos temporarios
  • Reacción frente a las heladas

La necesaria intensificación de la ganadería en el subtrópico impone actualmente el uso de suelos con mayores restricciones por lo que es necesario continuar con la búsqueda de las especies y cultivares mejor adaptados a cada una de ellas. En este sentido, desde el INTA se ha iniciado una Red de Evaluación de Forrajeras Megatérmicas a nivel nacional, con el objetivo de evaluar el comportamiento de las forrajeras en los distintos ambientes de esta gran región.

 

3. PRODUCCIÓN DE FORRAJE 

Los resultados de la producción forrajera de las distintas especies y cultivares provienen de una serie de ensayos bajo corte o pastoreo realizados en distintos puntos de la región. Dicha información para diferentes regiones del País se encuentra publicada en forma sintética en la Guía Práctica de Ganadería Vacuna  editada por INTA en 1998 y en distintas publicaciones periódicas como las de la Asociación Argentina de Producción Animal (AAPA) y es la base para el análisis y la toma de decisión para la correcta utilización de estas forrajeras para las distintas zonas del país.

El análisis de los resultados disponibles, permite destacar los siguientes aspectos:

a)    El amplio rango o gran variabilidad de la producción de un mismo genotipo en un mismo lugar, debido fundamentalmente a las variaciones en las precipitaciones entre años y en segundo lugar a la declinación de la producción de estas pasturas a medida que envejecen.

b)    Las diferencias en producción de una misma pastura en distintas zonas, ya que la expresión del potencial de producción está condicionado a las características ambientales del lugar que se trate.

c)    La distribución de la producción, si bien muestra una concentración en el verano, presenta importantes diferencias entre especies y entre zonas, lo que permite diferenciar claramente la potencialidad de aporte forrajero en las distintas épocas y así poder aprovechar las características de cada una de las especies para conformar una cadena forrajera.

d)    Los distintos cultivares de una misma especie, pueden ofrecer características muy distintas  en cuanto a su producción de forraje y su distribución, por lo que se deberá tener en cuenta este aspecto al definir el mejor genotipo a utilizar según sus características y su inserción en el sistema de producción.

Además del conocimiento de los potenciales de producción  de las distintas especies, es importante considerar las características y diferencias entre las pasturas respecto a sus curvas de producción durante su ciclo de crecimiento bajo condiciones de pastoreo. Esto tiene importantes implicancias para el manejo diferencial que requiera cada especie según sean sus características en cuanto a los ritmos de crecimiento. Un aspecto que puede determinar modificaciones en la producción de forraje, es la frecuencia de defoliación o pastoreo a que son sometidas las pasturas. Algunos resultados comparativos entre defoliaciones mensuales y bimestrales muestran una disminución en la cantidad de forraje producido con las defoliaciones más frecuentes. Sin embargo esto también afecta la calidad del forraje disponible mejorándola, como se analizará más adelante.

 

4. EL VALOR NUTRITIVO DEL FORRAJE.

El valor nutritivo de estas forrajeras es relativamente mas bajo que el de las pasturas templadas. La mejor calidad se presente en el rebrote primaveral, a partir del cual disminuye paulatinamente con el avance en el grado de madurez de la pastura si ésta no es pastoreada o utilizada. Las diferencias entre las especies están íntimamente relacionadas a la velocidad en  que pasan al estado reproductivo, por la proporción y la lignificación de los tallos. Así, podemos visualizar diferencias en la variación en la digestibilidad y el contenido de proteína bruta de distintas especies y bajo diferentes situaciones de pastoreo, ya que uno de los principales factores que pueden hacer variar esta marcada disminución del valor nutritivo del forraje producido es la defoliación, ya que impide la elongación de los tallos lo que ocasiona la pérdida de calidad.

Esto sin embargo no impide una moderada disminución en la digestibilidad y el contenido de proteína bruta respecto al rebrote primaveral si se comparan distintas frecuencias de defoliación en distintos momentos del ciclo de crecimiento de la pastura lo cual destaca la gran importancia del pastoreo durante el verano para que la pastura "no se pase" con una menos incidencia de este factor durante el otoño.

En el invierno, como estado diferido, se presenta la menor calidad de las pasturas. Sin embargo ésta puede variar según la especie que se trate y el tratamiento previo durante la fase de crecimiento, lográndose un mejor resultado con el diferido otoñal luego de una defoliación de verano, respecto al diferido total de lo crecido durante todo el ciclo.

Por otra parte también se presentan diferentes producciones totales y la cantidad de forraje disponible en invierno es menor cuando las pasturas se utilizan en verano, pero es mayor la calidad de dicho forraje.

Existen otras diferencias entre especies, las cuales se deben principalmente a la resistencia al frío que permite que algunas de ellas  mantengan material verde, principalmente hojas, durante el invierno lo que le confiere mayor calidad.

 

5. UTILIZACIÓN DE LAS PASTURAS Y PRODUCCIÓN GANADERA 

Utilización

Según el esquema de utilización que se realice de las pasturas será el resultado obtenido desde el punto de vista de la respuesta animal.

En base a resultados obtenidos en distintas evaluaciones, se presenta en las tablas 1 y 2 el resultado en calidad forrajera según distintos esquemas de utilización de las pasturas y los resultados en producción ganadera.

TABLA 1: RESPUESTA ANIMAL (lts de leche diario vaca de cría en lactancia) A DISTINTAS UTILIZACIONES DE LAS PASTURAS DURANTE SU CRECIMIENTO EN VERANO. 


30 días

60 días

Digestibilidad (%)

66

62

Consumo (Kg MS)

9

8

Mantenimiento

5.5

6

Saldo

3.5

2

Respuesta animal

6.7 lts

3.5 lts

TABLA 2: RESPUESTA ANIMAL (pérdida de peso diario de vacas de cría) A DISTINTAS UTILIZACIONES DE LAS PASTURAS COMO DIFERIDAS EN INVIERNO. 


Diferido promedio

Diferido
Pan. col. otoño

+ Selectividad

Digestibilidad (%)

46

50

54

Consumo (Kg MS)

5.5

6.1

6.8

Mantenimiento

8.5

7.8

7.1

Saldo

- 3.5

- 1.7

- 0.3

Respuesta animal

- 450 g

- 250 g

- 50g

Las grandes diferencias observadas merecen prestar la atención suficiente a la elección de la estrategia de utilización más conveniente según el objetivo productivo, con un marcado potencial de mejoramiento de los resultados promedios que se observan normalmente.

 

Carga animal

La producción animal, tanto individual (ganancia de peso/cabeza) como por unidad de superficie (kg de carne/ha), es el resultado final de numerosas interacciones pastura-animal.  Una de las variables que definen el resultado obtenido de una pastura, es la carga animal con que se la utilice.

En términos generales podríamos señalar que a medida que aumenta la carga animal, disminuyen las ganancias individuales y crece la producción por hectárea, hasta un óptimo a partir del cual ésta también disminuye.

La variación en la carga animal determina cual será la disponibilidad o asignación de forraje por animal o por kg de peso vivo. Con bajas cargas habrá más forraje disponible para que los animales puedan seleccionar una dieta de mejor calidad, mientras que con altas cargas, la escasa disponibilidad se convierte en limitante para el consumo.

La respuesta animal estará determinada principalmente por el consumo de materia seca digestible, variable que sintetiza el consumo de materia seca y la digestibilidad del forraje consumido.

Estas relaciones generales no siempre ocurren en pasturas tropicales ya que en muchos casos, una mayor disponibilidad de forraje está asociada a una baja en su calidad, por las altas tasas de crecimiento y rápido pasaje al estado reproductivo.

En otros casos se suelen presentar estructuras o arquitecturas de la pastura que no permite una adecuada cosecha del forraje por parte del animal, ocasionando limitantes en el consumo y por lo tanto baja ganancia de peso.

Para poder visualizar adecuadamente el potencial de una pastura en cuanto a su producción de carne, se puede evaluar con cargas variables siguiendo sus ritmos de crecimiento de manera de aprovechar todo el forraje producido, con su correspondiente valor nutritivo.

Resultados comparativos de distintas especies forrajeras evaluados con carga variable durante su ciclo de producción demuestran la potencialidad de cada pastura con producciones de carne/ha entre 150 y 400 kg (De León, M. 1998 b).

Teniendo en cuenta las posibles dificultades en manejar una pastura con cargas variables, se han analizado para distintas pasturas, las variaciones en la ganancia de peso individual y la producción de carne/ha con distintas cargas animales durante el ciclo de producción. Las menores ganancias de peso obtenidas con bajas cargas, se deben a la disminución de la calidad del forraje disponible, ya que su baja utilización permite que la pastura encañe rápidamente; especialmente  en el caso de Gatton panic que se caracteriza por altas tasas de crecimiento durante el verano. A medida que aumenta la carga, se incrementa también la calidad del forraje, pero con una alta carga animal, la limitante para la ganancia de peso es la cantidad de forraje disponible que restringe el consumo.

En pasturas diferidas para su utilización invernal, la carga también tiene un efecto importante sobre la respuesta animal, ya que modifica la disponibilidad de forraje y permite una mayor selectividad y por lo tanto mejor calidad de dieta cuanto mas alta sea la asignación forrajera. Evaluaciones realizadas durante 120 días (junio a septiembre) con vaquillonas de 160 kg de peso inicial (De León, M. 1998 a)  mostraron una mejora ganancia de peso a menores cargas. Como la pastura no está en crecimiento y no se modifica su calidad, se da una relación directa de la carga con la respuesta animal lo que no siempre ocurre con la utilización durante su ciclo de producción. La producción de carne/ha se maximiza con cargas intermedias, como ocurre generalmente.

También en sistemas de cría la carga animal afecta principalmente la producción de carne/ha, cuando el aumento de carga no afecta la producción por vientre.

La definición de las cargas es una de las principales estrategias de manejo para incrementar la producción y utilización de las pasturas o priorizar la respuesta individual, especialmente en el caso de forrajes diferidos.


Suplementación

Una práctica común en la utilización de las pasturas tropicales, es transferir su uso como diferidas para el invierno, de modo de cubrir la falta de producción de forraje normal de la época.

Este hecho, con los importantes cambios en la composición química del forraje que trae aparejado, lo transforma en un alimento de baja calidad.

El uso de los diferidos como único componente de la dieta, es adecuado para cubrir los requerimientos de un sistema de cría con servicios estacionados, pero no cubre las exigencias nutricionales que demanda la invernada.

Surge así la suplementación de estas pasturas de baja calidad como una herramienta factible de incorporar para lograr mejorar las ganancias de peso en el período invernal sobre forrajes diferidos.

Dadas las principales limitantes que presentan estos recursos forrajeros como su bajo contenido de proteína bruta, su baja digestibilidad y el bajo nivel de consumo, se ha planteado la suplementación energético-proteica como la alternativa que nos permite incrementar la provisión de nutrientes, optimizar la fermentación ruminal  y balancear los productos disponibles para cubrir los requerimientos animales. Se debe tener en cuanta que si el objetivo en cuanto al mejoramiento de las ganancias de peso durante el período invernal, es llegar a 400 - 500 g/día para integrar esquemas de invernada de un año de duración en hembras, entore a los 15 meses o complementar con otras alternativas en el caso de los machos, los resultados obtenidos con distintos esquemas de suplementación energético-proteica sobre distintas pasturas demuestran que es totalmente factible lograr esos resultados.

Otra alternativa, para incrementar la producción de carne y el valor del producto final de los sistemas de cría, es el engorde de las vacas de descarte para lograr más kilos y un mejor precio a esta categoría que significa un porcentaje importante en el total de carne producida. El descarte de estas vacas se produce normalmente al comienzo del invierno y con una falta de estado para ser consideradas gordas. La suplementación de esta categoría también permite mejorar las ganancias de peso para su terminación en corto tiempo y otorgarle así un valor agregado en kilos y precio logrado.

 

CONSIDERACIONES FINALES 

Cada especie forrajera presenta ciertas características destacables que definen sus aptitudes para integrar una cadena forrajera.

Así podemos señalar la gran resistencia a la sequía del Cenchrus ciliaris que no sólo le permite adaptarse a aquellos ambientes más áridos sino también le confiere una gran seguridad de producción de forraje a los sistemas de zonas más húmedas frente a las variaciones de precipitaciones entre años y a períodos secos dentro de un mismo año.

El potencial de producción de esta especie es muy variable según los cultivares y su calidad es relativamente baja, pero con ritmos de crecimiento bastante constantes lo que facilita su manejo.

Los Panicum maximum, particularmente el cv. Gatton panic que es el más difundido, tiene un alto potencial de producción de forraje de buena calidad. Su ciclo de crecimiento es muy explosivo en el verano lo cual exige su correcto manejo para  aprovechar su potencialidad. Además es exigente en fertilidad y muy sensible a las sequías.

Los Panicum coloratum al igual que Digitaria eriantha se caracterizan por su resistencia a las bajas temperaturas lo que les confiere una especial aptitud para ser usadas como diferidos. Son en general de buena producción y calidad, con un ciclo de producción relativamente amplio.

Brachiaria brizantha posee un alto potencial de producción y buena calidad forrajera durante el verano por su alta proporción de hojas.

Chloris gayana se puede considerar intermedia con una plasticidad importante y puede ser utilizada en todo el año. Su producción no es elevada, salvo los cultivares tetraploides.

Las principales recomendaciones de manejo se refieren en primer lugar al planteo de cadenas forrajeras de acuerdo a las aptitudes de cada especie y los objetivos del sistema de producción.

En segundo lugar, la carga animal es determinante del resultado a obtener. Las cargas relativamente altas favorecen la utilización del forraje producido, a pesar de la menor respuesta individual.

Según estas consideraciones, en el Campo Experimental Anexo Deán Funes del INTA, se planteó  un modelo de producción con las siguientes características:

La cadena forrajera se conformó con las siguientes especies: Panicum maximum cv. Gatton  (20%), Cenchrus ciliaris cv. Biloela  (25%), Eragrostis curvula (5%), Digitaria eriantha, (10%) y Panicum coloratum cv. Verde (40%)

Se utiliza una superficie total de 200 has, con una carga animal de 0.97 ha / vientre en producción

Se aplican las técnicas de manejo de rodeo y sanitarias convencionales para un rodeo de cría, especialmente el estacionamiento de los servicios durante los meses de enero, febrero y marzo determinándose en cada ciclo el resultado productivo y económico.

Con esta cadena forrajera y la carga animal planificada se están logrando los siguientes niveles productivos:

Preñez: + del 90%

Parición: + del 88%

Destete: + del 85%

Peso de terneros destetados: 180 Kg

Producción de carne de terneros: 120 Kg/ha

Producción total de carne (terneros + vacas gordas): 190Kg/ha

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